Publicado: 10 de Diciembre de 2014

Equilibro. Esa es una de las reglas de oro de cualquier maquillaje. Por esta razón, a no ser que seamos profesionales, conviene destacar un solo elemento del rostro: o bien los ojos o bien los labios. En esta ocasión, vamos a aprender a utilizar el maquillaje para lograr un efecto óptico que agrande el ojo e ilumine la mirada.

Para ello se utilizan lápices de ojos en vez de sombras ya que tienen una textura intermedia, son muy precisos y tienen una concentración ideal de pigmentos. El primer paso es trazar una línea gruesa a ras de las pestañas en el párpado superior (esto conseguirá alargar la mirada al máximo) con lápiz azul (ideal para ojos oscuros). Para maquillar el párpado cambiamos de paleta cromática y empleamos lápices marrones y cobrizos que se funden con el tono de la piel y son así más faciles de difuminar.

"La clave que funciona siempre es abrir el ojo de tal forma que las pestañas toquen el párpado; a continuación hay que puntear una línea imaginaria entre las pestañas (ni a la altura de las puntas ni de las raíces) y obtendremos una guía que se difuminará en el sitio preciso", afirma Gato. El movimiento para difuminar los trazos de los lápices -con el pincel o con el dedo- debe ser hacia el exterior para crear efecto de 'ojo grande'. El toque final: una máscara que separe y defina bien las pestañas, tanto arriba como abajo